miércoles, 11 de diciembre de 2019

COSAS DE LA CLASE MEDIA ESTÚPIDA LATINOAMERICANA


En mi artículo anterior comenté que los socialistas mantienen múltiples frentes abiertos con la intención de conquistar el poder, la revolución siempre ha sido el más apetecible por ser el más expedito, pero sí perciben que esta opción no es viable apelan al artilugio retórico de la democracia directa; por cierto que este es otro elemento presente en el régimen soviético. En esta estructura, como en toda organización humana el poder tarde o temprano termina delegándose, es decir termina recayendo en las manos de una minoría y no en cualquier minoría sino en la peor de las minorías. ¿Cómo sucede esto? Bueno el típico proceder de la izquierda ha sido siempre tratar de capitalizar sobre los descontentos sociales, sean estos reales o inducidos. Por ejemplo, en la Venezuela de 1989, así como pasa actualmente en Chile, se comenzó protestando por el alza del pasaje en una zona de la gran Caracas, y se terminó en una sangrienta revuelta callejera con un saldo fatídico de muertos, heridos, cientos de locales comerciales saqueados y militares en la calle. Tres años más tarde en 1992 un grupo de militares rebeldes intentaría dos veces dar un golpe de Estado; luego un año más tarde en 1993 el tribunal supremo de justicia destituía al presidente electo de su cargo por malversación de fondos. En medio de aquella crisis la izquierda carnívora, que nunca había renunciado a sus pretensiones de llevar a cabo en el país una revolución a la cubana, capitalizó aquel descontento y se propuso la idea de convocar a una asamblea nacional constituyente con el fin de cambiar la constitución, dizque para refundar la república. De allí en adelante la asamblea -el soviet de la URSS- se convertiría en el espacio de discusión ciudadana para el ejercicio de la “democracia directa”.

En medio del furor revolucionario aquellos entusiastas reformistas, esos que desean cambiar las cosas ¡Ya! con la excusa de: ¡Es que esto no aguanta más!, se enrolan en cuanta asamblea se convoque, pero sucede que el furor es una de esas emociones que tiene un ciclo vital, en el génesis de este ciclo cuando las pasiones encendidas están en su cenit, la gente asiste voluntariamente a estas asambleas con la convicción de que estos espacios son un verdadero instrumento para el ejercicio de la "democracia directa". "El poder es del pueblo" afirman los demagogos y recitan los desinformados. 

Pasado el furor inicial la gente descubre que tiene otros intereses en su vida más allá de la política: trabajan, estudian, tienen pasatiempos o familias que atender; por lo cual la asistencia a estas convocatorias disminuye significativamente. Pero resulta que los partidos cuentan con operadores políticos en todas las comunidades; este tipo de personaje por lo general recibe financiamiento del partido para movilizar gente que terminara convirtiéndose en votos para dichas organizaciones. Así funciona la maquinaria electoral partidista, pero el profano inadvertido nada sabe de esto, y es inútil advertirlo en medio del su éxtasis revolucionario.

En esas asambleas ciudadanas los operadores políticos se van ganando primero la simpatía y posteriormente la lealtad de aquellos pocos que siguen asistiendo a las convocatorias, a estas alturas muchas de esas lealtades se han conseguido mediante un favor del partido patrocinante: una silla de ruedas para un familiar, una operación para un enfermo, unos balones de fútbol para los niños de la comunidad, o cualquier prebenda que actúe como forma de sebo para conquistar esa lealtad.

Pronto esos representantes o delegados comienzan a manejar a su antojo las agendas dentro de esas asambleas, que no son otra cosa que los lineamientos que les baja el partido, y los asiduos asistentes terminan recompensando a esos delegados con su aprobación en todo cuanto se discute. De allí en más la asamblea deja de ser un espacio de discusión abierta para convertirse en un espacio de activismo en favor de las ideas y los candidatos del partido financista.

A estas alturas el profano clase media estúpida que veía con buenos ojos establecer este tipo de asambleas participativas, está desentendido de lo que ocurre a su alrededor, ignora que desde allí se está fraguando su ruina; mientras la clase pobre permanece hechizada con las migajas que recibe de los demagogos, la clase media permanece inadvertida del daño inminente, porque es esta la primera que sufre los embates de las políticas redistributivas e igualitaristas de la izquierda criminal.

Lamentablemente la clase media latinoamericana es la más proclive a dejarse seducir por el discurso demagogo igualitarista de la izquierda; izquierda que termina capitalizando su estupidez para instaurar sus tiranías criminales y empobrecedoras. La clase media, que en otrora lideraba los grandes cambios sociales, hoy se ha convertido en una masa inerte manipulable al antojo de los demagogos y los tiranos; con su incapacidad terminan arrastrando a las clases pobres al abismo indeseable del socialismo. Son una paradoja porque aspiran a una vida de riquezas materiales como los ricos, pero a su vez obran de una forma que termina atentando contra sus aspiraciones.

No son las clases pobres las que están arrastrando a Latinoamérica a esta barbarie, sino la clase media, la estúpida clase media seducida por el discurso igualitarista del progresismo.



domingo, 8 de diciembre de 2019

EL RÉGIMEN ES EL SOCIALISMO


Esta semana el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, declaró que la política de su país no contempla el uso de la fuerza en Venezuela por el tipo de escenario que genera una intervención militar, muchos han interpretado estas declaraciones como el descarte de una intervención armada por parte de EEUU en Venezuela. Otros leen entre líneas algo muy distinto pero lo cierto es que el cese de la usurpación se ve cada vez mas lejos.
Si uno analiza las estrategias de la izquierda para tomar el poder, entiende que lejos de sustituir una opción por otra o apostar a una opción única ellos tienen todos los frentes abiertos. Es falso que el hombre del fusil de la década pasada (el guerrillero) haya sido sustituido por el hombre de la pluma (el intelectual) en el siglo presente, de ser así no habría guerrillas en Latinoamérica, pero la realidad es justo lo contrario. La estrategia de la izquierda es ir adicionando frentes nuevos en sus luchas sin abandonar los frentes existentes. Lenin trazo el camino hacia la conquista del poder: la revolución; los socialdemócratas eligieron el sindicalismo, el obrerismo, los paros, las huelgas y los boicots como forma de conquista del poder; la izquierda progresista eligió la vía cultural: infiltración del modelo educativo, de las artes y los medios de comunicación para alcanzar el mismo objetivo, este siglo con énfasis especial en el multiculturalismo, ecologismo, conservacionismo, indigenismo, feminismo, gaycismo etc.
En las recientes revueltas protagonizadas en Chile se evidenció en la práctica cada una de estas estrategias; la opinión pública pontificando el igualitarismo y satanizando el modelo de libre mercado; los revolucionarios, mayoritariamente estudiantes incendiando estaciones de metro y destruyendo propiedad privada y estatal, algunos gremios llamando a paro y como guinda del pastel los movimientos indigenistas y feministas en medio de las revueltas.
A principios de este año se presentó en Venezuela un escenario impensable con la juramentación del presidente de la asamblea nacional Juan Guaidó como presidente interino de la república, esto junto al reconocimiento de mas de 50 países de ese gobierno interino sumado al respaldo de los EEUU y la posibilidad de llevar a cabo una operación militar con el fin de derrocar a la tiranía socialista cambiaron por completo el panorama de esta larga y agónica lucha. Hoy a casi un año de aquella proclamación el derrocamiento de la tiranía se ve mas lejos que antes, y ha de ser así porque si ante un escenario tan favorable no se logra el objetivo lo que sigue es la frustración y el desánimo. Pienso que en esta lucha es demasiado riesgoso apostar a una solución única, y no solo porque si esta fracasa se derrumban las esperanzas de millones, esperanza necesaria para enfrentar a un enemigo tan poderoso como lo es socialismo, sino que también se abandonan otros frentes que son tan importantes como el derrocamiento del régimen. ¿No creen que es hora de hacer un balance sincero de donde estamos y adonde queremos llegar? ¿Derrocar al tirano significa acaso derrocar el régimen? ¿No será que hemos confundido una cosa con otra o peor aun hemos caído en la trampa de la jerga bobositora que llama régimen solo al autoritarismo encarnado en la tiranía pero no denuncia al sistema (socialismo) que es en ultima instancia el que termina produciendo dicha tiranía? Si hoy se derroca al tirano ¿tendríamos mañana el consentimiento de la opinión pública para privatizar todas las empresas estatales incluida la industria petrolera y los servicios como la salud, la educación y las pensiones? ¿Qué pasaría con los sindicatos y los empleados públicos? ¿Pasaríamos del actual modelo económico a una economía de libre mercado? La respuesta a todas estas preguntas es un rotundo NO.
¿No son suficiente ejemplo la Nicaragua del siglo XX y la Argentina del siglo XXI de que remover a un tirano no necesariamente significa remover el sistema que sustenta dicha tiranía? Si la tiranía cae hoy en Venezuela y el poder recae en manos de esa clase política encarnada en la MUD, tendríamos al PSUV o algún otro partido del “chavismo originario” en el poder a la vuelta de unos pocos años. No nos engañemos, el socialismo sigue estando en las neuronas de muchos venezolanos y es allí donde debemos derrocarlo primero, y esto solo se logra mediante un intenso trabajo político. Es hora de abandonar el optimismo inescrupuloso que tanto daño nos ha hecho.
A mi parecer estamos en una situación parecida en la que un gurú del emprendimiento nos dice las “claves para la riqueza”: emprender un negocio con una idea original y esperar que el dinero fluya a raudales a tus manos. Estamos de acuerdo que seguro esa es la clave de la riqueza, el problema es que dar con esa idea original no es tan sencillo como se dice. Hay quienes dicen que la salida es una intervención militar y yo estoy de acuerdo con ello, la pregunta es ¿Y quién la llevará a cabo? EEUU -responden- pero tener el poder para hacer algo no significa necesariamente que se tenga la voluntad para hacerlo o que sea estratégicamente favorable para ese país. ¿Se entiende que se tiene que trabajar en base a posibilidades? Otros dicen que ninguna tiranía de esta calaña sale sino por la fuerza de las armas, olvidan u obvian el desplome del socialismo soviético en países como Polonia o la antigua Checoslovaquia. Pero ¿deberíamos nosotros apostar por ese único camino? La respuesta nuevamente es NO. ¿Estaba planteada una década antes de la caída del socialismo en esos países la llegada al poder de Mijaíl Gorbachov con su perestroika? Seguro que no. Y eso pienso debe servirnos para imaginar que no todos los escenarios están visibles en este momento y que la mejor opción es trabajar intensamente en todos los frentes incluyendo el político, el cual considero es el más abandonado de todos.
Se debe salir del endogenismo purista y comenzar a discutir las reformas con cada uno de los sectores interesados, profesores, maestros, educadores, médicos, enfermeras, pensionados, comerciantes, empresarios, estudiantes, amas de casas, vendedores informales etc. Son ellos los que harán posible que esas ideas se materialicen en la Venezuela por hacer (no por venir), fueron ellos mismo los que llevaron a los socialistas al poder y serán ellos mismo lo que lo saquen del poder, pero eso no ocurrirá hasta que un puñado de hombres y mujeres comprometidos con esa causa vayan a contarles esas buenas nuevas de otra forma cuando sean llamados a elegir seguirán pidiendo que se libere a Barrabas.

COSAS DE LA CLASE MEDIA ESTÚPIDA LATINOAMERICANA

En mi artículo anterior comenté que los socialistas mantienen múltiples frentes abiertos con la intención de conquistar el poder, la revo...